jueves, 21 de octubre de 2010

Museo de cuadros olvidados...

“Dios es capaz de crear partículas de materia de distintos tamaños y formas… y quizás de densidades y fuerzas distintas, y de este modo puede variar las leyes de la naturaleza, y hacer mundos de tipos diferentes en partes diferentes del universo. Yo por lo menos no veo en esto nada contradictorio.” (Isaac Newton)

“Tengo… una terrible necesidad… ¿diré la palabra?… de religión. Entonces salgo por la noche y pinto las estrellas. (Vincent Van Gogh)

Necesidad de ver más luz en los ojos de la gente, de sentir más amor en los rincones de la tierra, de beber más agua de libertad, alimentarse de sinceridad, alegría, optimismo.
El mundo esta compuesto de trillones de campanas cuya música hace vibrar a las estrellas. Cuando pasas muchos años, colgado en los muros del destino, atrapado en un cuadro abstracto lleno de claros oscuros, de mezclas indecisas, pinceladas discordantes,
Y tan solo el humo de tus esfumados sueños te vuelve a la realidad, te fijas en las otras paredes enmohecidas, de donde cuelgan cuadros con marcos mas elegantes, brillantes y mas costosos que el tuyo, vienen a ti miles de preguntas, de dudas, de sacrílegos cuestionamientos. Te dices como una pintura tan bonita puede colgar de un muro tan feo, como una obra de arte echa con tanto cuidado y esmero puede terminar sus días en un lúgubre salón sin luz ni calor.
Dios nos amolda a su imagen y semejanza y hay millones de seres humanos realmente admirables que terminan en la ruina y el abandono total y absoluto. Personas nobles y maravillosas cuyas vidas es ejemplo de lucha, esfuerzo y solidaridad. Gente mayor, enferma, que terminan como un mueble viejo, arrimado en un asilo de habitaciones oscuras y en un ambiente de absoluta soledad.
Obras de arte al más puro estilo, cuya faz se va desdibujando convirtiendo la sonrisa en mueca y esta a la vez en llanto, sus cabellos de plata, las huellas del tiempo, todo se pierde, se convierten en arruinados oleos, en “objetos” sin ningún “valor“, les abandonan a su suerte, cuadros estupendos colgados de enmohecidas paredes, cuya humedad va disolviendo las fibras mas sensibles y deshaciendo el encanto con el que brillaron alguna vez, de la luz, va quedando la sombra del dolor y el abandono de quienes un día quisieron tenerlos en el mejor salón.
El tiempo ese enemigo implacable y a veces justo que coloca cada cosa en su lugar, ese fantasma que anda a hurtadillas, que nos recuerda que no hay un minuto que perder, hay que aprovechar al máximo las horas porque no hay vuelta atrás, las manecillas del reloj jamás se detienen y este tic-tac nos obliga a pensar que cada día esta más cerca el final.
Ojala tu nunca formes parte del “Museo de Cuadros olvidados” por la ingratitud de quienes un día les utilizaron y ahora que ya no les sirve les abandonaron, ojala valores sus cabellos de plata porque son una verdadera Obra de Arte…
El valor de una persona no se mide por la cantidad de sus bienes materiales sino por la inmensa fortuna de su noble corazón…

Algún día todos formaran parte de ese inmenso óleo celestial y os llamareis “estrella” alguien les añorara pero será demasiado tarde para poder alcanzarles y decirles ¡Lo Siento! Por abandonarles el daño estará hecho y ya nada lo podrá remediar.

“Teníamos el cielo allá arriba, todo tachonado de estrellas, y solíamos tumbarnos en el suelo y mirar hacia arriba, y discutir si las hicieron o si acontecieron sin más.” (Mark Twain, Huckleberry Finn).

¡¡¡Ojala siempre te alumbre el brillo de una estrella a la que no hayas hecho llorar!!!

Dime lo que Piensas...pero dimelo en Silencio.

Dime lo que Piensas… pero dímelo en Silencio.

"Los primeros hombres creados y formados se llamaron el Brujo de la Risa Fatal, el Brujo de la Noche, el Descuidado y el Brujo Negro… Estaban dotados de inteligencia y consiguieron saber todo lo que hay en el mundo. Cuando miraban, veían al instante todo lo que estaba a su alrededor, y contemplaban sucesivamente el arco del cielo y el rostro redondo de la tierra…
-Entonces el creador dijo: “Lo saben ya todo…¿Qué vamos a hacer con ellos? Que su vista alcance solo a lo que está cerca de ellos, que sólo puedan ver una pequeña parte del rostro de la tierra…¿No son por su Naturaleza simples criaturas producto de nuestras manos?¿Tienen que ser también Dioses?”
(El Popol-Vuh de los Mayas-quiché)
Los seres humanos aun dotados de una gran inteligencia no poseemos aun el Poder del universo, mediamos entre un mundo carnal y espiritual que nos envuelve, nos hechiza, nos atrapa y nos hace conformar con buscar aquello que roza lo sublime, el Amor.
En nuestro afán de conocimiento nos dejamos llevar por teorías, doctrinas, dogmas una escalera que nos lleve hasta el séptimo cielo y nos muestre el rostro de Dios para así sentir que tocamos las estrellas.
Todo en esta vida es una continua Búsqueda sentimos una enorme necesidad de encontrarle una lógica explicación a todo, en ese andar nos perdemos, cogemos el camino incorrecto, nos confunden las curvas, los atajos, las dobles vías le dejamos todo a la intuición pero aun esta tiende a equivocarse, nos perdemos en teorías absurdas, discusiones irracionales, perdemos el norte, agotamos nuestro pensamiento.
La mente es poderosa es una frase que suelo escuchar con frecuencia, debe ser cierto pero yo no me fío jamás de lo que dicen los demás, debo comprobarlo yo misma, la gente tiende a mentir, a exagerar, a ocultar, a engañar a hacer lo que le convenga lo más practico es buscar la respuesta en primera persona, ya lo decía Blaise Pascal ”No debo buscar mi dignidad en el espacio, sino en el gobierno de mi pensamiento. No tendré más aunque posea mundos. Si fuera por el espacio, el universo me rodearía y se me tragaría como un átomo; pero por el pensamiento yo abrazo el mundo”
Cuando hablan de la mente y su poder pienso que llevara años comprobar esa teoría o siglos tal vez, de lo que si estoy segura es de que existe una fuerza extraña entre los individuos, todos somos energía por tanto estamos abiertos a recibir menor o mayor cobertura, como los móviles quizá, creo mucho en la conexión de pensamientos, en la buena o mala vibra que emanan los demás esa que luego se extiende al universo y lo contamina o lo llena de luz.
“No nos preguntamos qué propósito útil hay en el canto de los pájaros, cantar es su deseo desde que fueron creados para cantar. Del mismo modo no debemos preguntarnos por qué la mente humana se preocupa por penetrar los secretos de los cielos…
La diversidad de los fenómenos de la Naturaleza es tan grande y los tesoros que encierran los cielos tan ricos, precisamente para que la mente del hombre nunca se encuentre carente de su alimento básico” (Johannes Kepler)
Creo firmemente en la fuerza interior de las personas que a la vez puede retrasmitir sentimientos, pensamientos o emociones en ese caso diría que hay mucha gente buena para receptar energía.
Dudo que haya algo más que lo carnal que nos separe de la gente que ya no esta, pienso que ese más allá, esta mas cerca de lo que pensamos, es posible presentir o intuir algún hecho que acontecerá porque siendo energía esta se comunica fácilmente, la cuestión es saber decodificar el mensaje.
“Lo conocido es finito, lo desconocido infinito; desde el punto de vista intelectual estamos en una pequeña Isla en medio de un Océano ilimitable de inexplicabilidad. Nuestra tarea en cada generación es recuperar algo más de tierra“. (T. H. Huxley,1887)
El universo es el mayor receptor de Energía es entonces fácil deducir porque el aire nos ahoga muchas veces, esa sensación de vacío, de soledad, de frustración viene de nuestro receptor y es a su vez emanada por quienes utilizan la negatividad, el pesimismo, son esos sentimientos negativos los que hacen que el ambiente se cargue de pesar, de malas vibras, esa fuerza extraña e invisible que nos agota.
Somos energía que fluye por el espacio, olas de luces que se pierden entre las sombras de nuestros sentimientos, luz u oscuridad, tormenta o calma, puerta abierta o cerrada para recibir el optimismo de las estrellas, para que nuestros ojos brillen cual rayos de sol o por el contrario se llenen de noche.
Poseemos libre albedrío otorgado por gracia celestial por tanto depende de cada uno tomar la decisión de permanecer en el estado que desee, obrar de la manera que quiera, emprender el camino que anhele, o decidir lo que mejor le convenga. Ojala en nuestra mente brille la luz de la Bondad y comprendamos de una vez que el mundo es lo que estamos haciendo de él, si sembramos odio no esperemos cosechar Amor, no es posible ver el rostro de Dios si los ojos de tu corazón están en tinieblas…
"Ra, el Dios Sol abrió sus dos ojos y proyectó luz sobre Egipto, separó la noche del día. Los Dioses salieron de su boca y la humanidad de sus ojos. Todas las cosas nacieron de él, el niño que brilla en el loto y cuyos rayos dan vida a todos los seres". (Conjuro del Egipto tolemaico).

miércoles, 20 de octubre de 2010

Münchausen, ha sido el mayor mentiroso patológico de la historia.

MIÉNTEME MÁS
Raúl Serrano

Seguramente el mentiroso más famoso del mundo sea "Pinocho", pero quien es reconocido como el más fantástico es el barón de Münchausen, por lo que hay un síndrome que lleva su nombre y que hace referencia a las mentiras como enfermedad.

Que alguien mienta puede no ser raro, todos lo hacemos de vez en cuando. Pero, si esto llega a hacerse hábito, la persona que lo padece puede experimentar una serie de problemas consigo mismo o con los demás. Es claro que este tipo de personas están inconformes con lo que son, quieren ser como otros modelos y se reinventan a sí mismos. Pero para cumplir con el objetivo requieren la aprobación de quienes le rodean, por eso buscan atraer la atención, por ejemplo, siendo divertidos haciendo gala de sus virtudes artísticas. Es así que realizan gesticulaciones, mueven constantemente las manos y modulan su voz. Igualmente para captar la atención hacen referencia a temas en los que no dan pie a preguntas o dudas por parte de los oyentes, pues si eso llegara a suceder podría poner en duda su credibilidad, algo inconcebible en un mentiroso compulsivo.

Una de las cualidades principales de este personaje es tener excelente memoria, a fin de recordar con precisión nombres, fechas y datos de los que ha echado mano para armar sus farsas. Es alguien que, de acuerdo a lo que dice, tiene contacto con grandes personalidades de la política, el ámbito social o el mundo del espectáculo, además de que estructura descomunales negocios con magnates internacionales y conoce los lugares más recónditos de cualquier país. Ese mundo irreal lo gratifica; le llena de gozo ser el centro de atención, y es así como desahoga sus problemas.

Algunos psicólogos atribuyen el aumento de mitómanos en el orbe al ambiente competitivo en el que se desarrollan. Por ello encuentran amplio caldo de cultivo entre vendedores, políticos, abogados o publicistas quienes, reconozcámoslo, utilizan sabiamente engaños y mentiras.

Los especialistas clasifican al mentiroso de acuerdo al motivo por el que actúa de tal modo. Es así que ubican a quien miente en forma de defensa ante una agresión, por supervivencia o interacción personal, aunque hay quien está enfermo de decir mentiras. Este último al parecer no tiene motivo aparente y encuentra en la falsedad y exageración una vía de escape a sus dificultades. Quien experimenta lo anterior sufre de una enfermedad llamada pseudología, y se ha comprobado científicamente que en verdad siente placer y es adicto a inventar, siendo marcadamente egocentrista; un ejemplo de ello es que es protagonista (entiéndase el héroe) de sus fantasías.

Estudiosos del tema en Chicago (Estados Unidos) refieren que las causas que motivan esta patología rozan los patrones hereditarios o experiencias mentales tempranas (como sexo precoz), e incluso toman en cuenta el género, pues se sabe que las mujeres tienden más a decir mentiras que los hombres. Indudablemente, quien quiere resolver este problema requiere la atención de un psicólogo.

¡Aguas!
Hay rasgos que nos permiten identificar a alguien que dice una mentira: suda, se ruboriza o tiembla más de lo normal, signos relacionados con la aceleración del ritmo cardiaco. No es nada raro que al hablar levante una ceja, se jale el cuello de la camisa y -si usted tiene la oportunidad- observe cómo se contraen sus pupilas y pestañea con más frecuencia de lo normal. Hay otros indicadores que evidenciarán a un mitómano, aunque son menos recurrentes, por ejemplo, miran constantemente hacia la derecha; eso resulta peculiar, pues cuando se evoca un recuerdo o se piensa qué decir es común que los ojos se dirijan hacia arriba o a la izquierda, pero cuando se está inventado se desvían al lado opuesto. Una característica más es que al decir algo que no es cierto se tocan la nariz, siendo en los niños más evidente, en tanto que los adultos suelen toser en ese momento. Observe también cómo evitan mostrar las palmas de las manos, porque si lo hicieran sería una clara muestra de honestidad.

Como se indicó líneas arriba, el barón de Münchausen ha sido el mayor mentiroso patológico de la historia, y por él se da nombre a un síndrome en el que el individuo dice experimentar síntomas de diversas enfermedades, que en realidad no existen, pero que no impiden que el mitómano visite todos los hospitales a su alcance para recibir atención médica. La diferencia con la hipocondría es que en ésta el doctor puede hacer una serie de preguntas que lo delatarán como mentiroso y le será prescrito un tratamiento que no causará daño ni beneficio, en tanto que quien padece síndrome de Münchausen es una persona muy inteligente y llena de recursos, pues aprende a imitar enfermedades y tiene un conocimiento avanzado de las prácticas médicas.

Se conocen casos de este tipo de enfermos que parecen extraídos de una película de suspenso. Por ejemplo, se sabe del padre que somete a presión a su hijo para que manifieste los síntomas de una enfermedad que no padece y lo lleva al médico con argumentos muy bien estructurados. Continúa con la farsa alterando muestras de orina y sangre del pequeño para su análisis clínico, con el solo objetivo de que el pequeño reciba atención, tanto por parte de un médico como por él mismo. Sobra decir que este es un grado de enfermedad muy avanzado.

El entorno en el que nos desenvolvemos seguramente está lleno de mentiras, o mentirosos. Lo que nos corresponde es identificarlos y no permitir que influyan en nuestro bienestar.

MITOMANÍA, MAQUILLAR LA REALIDAD.

Rafael Mejía

Quien miente de forma continua trata de ser más atractivo hacia los demás o de suplir carencias en distintas áreas de su vida, pero con el paso del tiempo sufrirá aislamiento por despertar desconfianza entre sus semejantes. ¿Hay solución a esto?

Hablar con la verdad es una cualidad muy valorada en nuestras relaciones afectivas, laborales, de estudio y hasta deportivas, ya que nos permite tener certidumbre y seguridad al compartir ideas, emociones, objetivos o recursos materiales. Por ello, no es extraño que la mentira sea mal vista socialmente, al igual que la tendencia de algunas personas a cambiar la realidad, llamada mitomanía.

Al respecto, el Dr. Sergio Arturo Escobedo Návar, especialista en salud mental adscrito al Hospital Psiquiátrico con Unidad Médica Familiar no. 10 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), ubicado al sur de la Ciudad de México, explica a saludymedicinas.com.mx que “la palabra mitomanía tiene dos componentes: manía, que es la preocupación caprichosa por un tema o situación determinada, y mito, que es un relato donde hay partes de una realidad histórica y otras de leyenda”.

De forma específica, detalla que “hablamos de mitomanía cuando hay una conducta o comportamiento morboso en que se desfigura o cambia la realidad, ya sea engrandeciéndola o sustituyéndola por completo; se falsea la información de lo que se sabe o se cree, de forma reiterativa o crónica, a largo tiempo”.

En opinión del experto, que cuenta con estudios de Psicología y Psiquiatría, esta conducta surge por la incapacidad de lograr una madurez emocional, incluso neurológica, que impide a un individuo ubicarse en un marco de realidad.

Durante la infancia, indica, “hay etapas en que la fantasía es un elemento necesario, con el que se imagina o piensa, y que forma parte de la creación de la personalidad. Se puede jugar a ser superhéroe, a la casita o a cualquier cosa, y el pequeño busca ser protagonista, incluso se disfraza; empero, hay adultos cerca que dan sentido de realidad y le dicen: ‘no hagas esto’, ‘no toques ahí’, ‘no te avientes del ropero’. El mitómano podría ser como un niño que no logró esta madurez”.

No es que la fantasía se deseche por completo; al contrario, se conserva y es la que nos ayuda a crear, producir, imaginar qué vamos a estudiar o en qué trabajaremos. El problema del mitómano es que no hay un freno a esta actividad mental, y esto terminará por generarle alteraciones sociales por mentir a menudo.

“El ejemplo clásico es el de quien siempre habla de cosas materiales y apoyos que no tiene, exagerando elementos que a la gente le parecen incongruentes; un día da una versión de algo que le pasó, y otro día da otra. Entonces su capacidad de vinculación se deteriora, mete a la gente en problemas, y pierde credibilidad y confianza”.

Autorreconocimiento ausente
A lo anterior puede añadirse que la mitomanía tiene la peculiaridad de presentarse en personas autodevaluadas, con bajo nivel de estima o muy pretenciosas, y ello tiene una razón de ser, ligada al proceso de evolución individual.

Todo ser humano nace con cualidades que empieza a desarrollar desde el momento del alumbramiento; de hecho, refiere el Dr. Escobedo, el paso de la vida intrauterina al mundo externo supone importante inversión de energía y una lucha por adaptarse al nuevo medio.

Conforme se tiene mayor conciencia de la realidad externa “nos vamos dando cuenta de que no somos tan poderosos como creíamos ni somos de acero, y eso lleva a un cambio de dinámica, que es ya la búsqueda de la fortaleza en vez del manejo del poder. Esto duele porque se requiere sacrificio y abrir los ojos a muchas cosas desagradables, pero a cambio se tiene mayor contacto con el mundo”.

Desde este ángulo, la autodevaluación surge por la incapacidad de llevar a cabo este proceso de cambiar el poder por la fortaleza; es quedarse en medio, “en el limbo", no sentir seguridad en los recursos de uno mismo para afrontar la vida ni en las enseñanzas de padres y maestros.

La mitomanía, expresa el psicólogo y psiquiatra, “sería una entre muchas formas de enfrentar la autodevaluación. Ante la incapacidad de reconocer cualidades o recursos reales, se inventan, se hace una ficción para amedrentar al mundo y así reducir el temor que se siente por la realidad. El mitómano tiene una tendencia muy encubierta de una sensación de impotencia, de carencia”.

Más que enfermedad, manifestación
Escobedo Návar aclara que la mitomanía no se define propiamente como un padecimiento, sino que puede formar parte de varios trastornos, por ejemplo, los de la personalidad (en los que se dificulta la interacción social y hay problemas de adaptación a la realidad). También señala que aunque es probable observar niños y adolescentes con tendencia a decir mentiras, sólo es posible establecer el diagnóstico de estos problemas hasta los 18 años, cuando se consolida la madurez.

Así, refiere que “dentro de la gama de diagnósticos psiquiátricos en que se da la mitomanía existen los trastornos ficticios, que es donde encontramos fundamentalmente al mentiroso crónico. Son cuadros en los que, por ejemplo, se inventa alguna enfermedad y se trata de obtener algo a favor de esta situación. No es como en la somatización, donde hay síntomas físicos que son producto de una dinámica interna, sino que se busca una ganancia externa de forma conciente, como lograr incapacidades médicas”.

En otras personas la ganancia es interna. “Ocurre cuando hay una búsqueda de protagonismo o de igualar o suplir la imagen de una persona importante en su vida, a la que no se pudo sobrepasar, como una figura paterna con éxito que, al ser inalcanzable, el hijo la ‘empareja’ con ayuda de la mitomanía y siente alivio”.

Por su parte, “en el trastorno limítrofe de la personalidad, en el cual hay inestabilidad en la percepción de la propia imagen y una inconsistencia en varias áreas de la vida, decir mentiras puede ser parte de una búsqueda de equilibrio para disminuir la angustia”. De igual forma, puede presentarse en un paciente con tendencia paranoide, es decir, que tiene elevado grado de desconfianza hacia los demás, y por ello desfigura la idea de sí mismo, magnificándola y disfrazando su verdadera raíz cultural, de raza o económica.

En el trastorno narcisista, que se distingue por la percepción de que “todo lo bueno está dentro y lo malo fuera”, hay dificultad para vincularse de forma madura con los semejantes, por lo que el paciente piensa que todos los demás están a su servicio. La mitomanía también puede ocurrir en la esquizofrenia (dificultad para diferenciar entre experiencias reales e irreales, pensar de manera lógica y socializar), aunque no es su principal síntoma.

Con base en su experiencia, el experto refiere que “es común que traigan a consulta a niños por disminución de la atención o inquietud, y a veces los padres se quejan de que tienen tendencia a ser muy mentirosos. Ahí es parte de un cuadro, un dato más del que hay que ver la causa: problemas en el proceso de maduración, conflicto en el cambio de búsqueda del poder por la fortaleza o, incluso, una forma de tratar de bajar la ira de los padres”.

Solución ante el sufrimiento
El especialista en salud mental refiere que, salvo en el caso de infantes y adolescentes, que son llevados por sus padres, las personas con mitomanía acuden al psicólogo o psiquiatra porque su conducta les genera demasiados problemas. “Muchas veces el paciente está convencido de sus mentiras, y así es muy difícil que acuda al tratamiento; lo hace hasta que hay un ‘momento de quiebre’, cuando el choque constante con la realidad le hace sufrir por perder vínculos, una relación afectiva, y ya nadie quiere estar cerca de ellos”.

Abunda al respecto: “el mitómano tiene primero una fase de omnipotencia, en que dice muchas mentiras y piensa que todos le van a creer; posteriormente, llega una etapa de deterioro o caída del narcisismo mentiroso en que se presentan constantes contradicciones y ya nadie le creé; habla de su vida y no le hacen caso, no lo toman en cuenta para cosas importantes, no le dan responsabilidades, lo corren del trabajo y, en la familia, ya no puede hablar de ciertas cosas, le restringen el acceso a objetos o información. Se va cercando o acorralando, hasta que se relaciona con gente con grados de madurez y evolución muy bajos, inmiscuyéndose en situaciones de riesgo”.

En cuanto al tratamiento, explica que primero debe realizarse una fase de exploración del paciente, realizar algunas entrevistas antes del diagnóstico definitivo, de modo que la principal herramienta para revisar conductas y la vida del paciente es la palabra.

Al avanzar en la terapia, refiere, “lo que se hace, de acuerdo a mi sentir, es establecer una alianza de trabajo en la que se demuestra al paciente el costo que le está trayendo su enfermedad; se le debe hacer entender que hay cosas que ve muy normales, pero en realidad son expresiones del problema. Así continuamos, todavía sin profundizar demasiado, para que haya adherencia al tratamiento”.

Esto se debe a que “si se confronta al paciente en las primeras sesiones, sólo voy a lograr que se vaya. Los terapeutas necesitamos conversar e ir ‘tejiendo’ o enlazando cosas sobre su vida o que ha dicho, y ya que hay mayor alianza de trabajo, entonces se le puede hacer que aborde hechos más profundos, decirle cuándo ha mentido e interpretar la razón de esa conducta. El proceso es largo, pues se debe construir un nuevo aprendizaje en el paciente y un pensamiento analítico”.

También es importante ayudarle a percibir cuáles son sus herramientas y recursos para enfrentar la vida. “El paciente fluctúa entre las ambiciones que tiene y su talento; a veces tienen muchas aptitudes, pero sus metas son mínimas, o al revés. Devalúan sus capacidades, sobrevalúan las de otros, y por eso inventan o se atribuyen las ‘armas’ que ven en otros”.

Por último, el Dr. Sergio Arturo Escobedo acentúa: “Me parece fundamental que en estos casos o cualquier otro que genere sufrimiento y alteración de la vida social, familiar o escolar de una persona, pensemos que hay muchos recursos con qué enfrentarlos y ayudarnos a descubrir capacidades propias. En este sentido, siempre es muy útil acudir a un proceso psicoterapéutico”.

Mitomanía

Del griego mythos (mentira) y mania (modismo). Se define mitomanía como el trastorno psicológico consistente en mentir de forma patológica continuamente falseando la realidad y haciéndola más soportable; el mitómano sublima su impulso transformándolo en arte. El dramaturgo español Juan Ruiz de Alarcón expuso un modelo de esta patología en su obra La verdad sospechosa.
Tendencia morbosa a desfigurar, engrandeciendo la realidad de lo que se dice.
Con frecuencia, el enfermo, de carácter más bien paranoide, desfigura mentirosamente la propia idea que tiene de sí mismo, magnificándola (delirio de grandeza) o simplemente disfrazando unos humildes orígenes con mentiras de todo tipo, de forma que llega realmente a creerse su propia historia y se establece una gran distancia entre la imagen que tiene la persona de sí mismo y la imagen real. Muchos famosos (cantantes de pop, celebridades de diez minutos, etc.) han padecido esta dicotomía.
Si bien la mentira puede ser útil y es un comportamiento social frecuente, el mitómano se caracteriza por recurrir a esta conducta continuamente sin valorar las consecuencias, con tal de maquillar una realidad que considera inaceptable urdiendo todo tipo de sistemas delirantes. Esta característica está asociada a trastornos de personalidad graves y se puede relacionar con dos tipos de caracteres: por un lado, los necesitados de estimación, y por otro, los que sufren un trastorno de personalidad hipertímica, es decir, las personas que tienen un ánimo muy elevado (superficiales, frívolos, impacientes).
Algunos adolescentes padecen de este trastorno debido a su personalidad inestable. Es bueno señalar que esto mayormente se da en aquellos cuyos padres son excesivamente rígidos o exigentes con ellos.

martes, 19 de octubre de 2010

De donde nace el Odio...


El odio es un sentimiento que aniquila, destruye lo que toca y a quien lo toca. Es un deseo del dolor ajeno, normalmente causado o encontrado por o a causa de a quien se odia.

El odio, al igual que todo lo negativo, surge del miedo transformado a través de una añoranza, una expectativa, un desencuentro, a través de un deseo no realizable por la implicación de una circunstancia o de una decisión no compartida. Surge del choque de ideas inflexibles o del encuentro con alguien en quien proyectamos nuestros miedos o que, de alguna manera, ha hecho aflorar los mismos.

Odiar a alguien supone la intención de su dolor a través de nuestra rabia por cualquiera que haya sido su actuación en nuestro desencuentro. Odiarlo, al igual que amarlo, es solo decisión nuestra (sin la necesidad de consenso), luego no se puede echar en cara a quien se odia el odio que se procesa, porque el odio nace en nosotros, por eso para borrar el odio solo podemos borrarlo en nosotros, entender por que ha nacido, en que nos afecta y cual es el vinculo que hay entre la causa y el sujeto a través del cual ha surgido, al observar todo esto descubriremos que el odio surge de una falta de aceptación, ya sea propia o ajena, y que en ocasiones lo único que podemos hacer es perdonar y alejarnos, porque el odio no controlado es como el fuego; lo arrasa todo....

...El Odio nace de Juicios premeditados, de ideas confusas, tenemos tendencia de juzgar a los demás  a la primera, sin conocerles  y destruirles sin pensar en las consecuencias, Odio  Como el que ha  destruido mi Vida............................................

http://siquesi.blog.com.es/2010/03/23/donde-nace-el-odio-8231490/

MATICES PSICOLÓGICOS DE LA ENVIDIA

MATICES PSICOLÓGICOS DE LA ENVIDIA

Durante el Juicio que lo condenó a muerte, Sócrates declara: “… lo que me perderá, si sucumbo, no será ni Anito ni Melito, será este odio, esta envidia del pueblo que hace víctimas a tantos hombres de bien, y que hará perecer, en lo sucesivo, a muchos más”.

El mexicano David Ferriz enumera: “Hay envidia del talento, hay envidia de la personalidad, hay envidia de la belleza, hay envidia de la buena suerte, hay envidia de la experiencia, hay envidia de la destreza, de la riqueza, envidia del mérito, envidia de todo aquello que hace sentir a la persona ligeramente desplazada”. (Ferriz, David: Epistemología de la Educación, conferencia).

Sentirse desplazado, dice, produce resentimientos que incluso pueden llevar al envidiado a la muerte. Da ejemplos: el empleado desplazado por otro, que inicia una solapada campaña de desprestigio en su contra. El niño desplazado en el interés familiar por el nuevo hermanito, que guardará resentimiento toda su vida. No sólo el mito de Caín y Abel explica esto, la mitología universal abunda al respecto. El Dr. Ferriz aconseja incluir al otro (una palabra, un gesto), incluso al dar una clase o conversar, pues el desplazamiento genera envidia e insospechadas venganzas.

La defensa de Sócrates sorprende: “Porque yo sé sobradamente que en mí no existe semejante sabiduría, ni pequeña ni grande. ¿Qué quiere decir, pues, el oráculo del dios al declararme el más sabio de los hombres? … Sin duda se ha valido de mi nombre como un ejemplo, para decir: el más sabio entre vosotros es aquel que reconoce como Sócrates que su sabiduría no es nada”.

Siglos después el sufi Al Ghazzali dirá: “El verdadero conocimiento implica… ver la misteriosa relación entre el hombre y su Hacedor, y llenarse de temor y reverencia ante la presencia de un Ser sagrado omnisciente que penetra el universo. Esta actitud… produce humildad y rechaza el orgullo”. La soberbia es la tentación más obvia para el hombre de poder, riqueza o conocimiento. Pero la vida nos doma a todos por igual.

Para domar al poderoso elefante, los hindúes atan sus patas traseras dejándolo en un precario equilibrio durante días, torturándolo con ramas encendidas y ruidos. Al fin el elefante se rinde, entiende que no se lo dejará ir. Entonces será mimado y hecho un colaborador útil. La Tradición de los Misterios, que Sócrates y Platón conocieron, explica este simbolismo: el primer paso sabio es comprender que no se sabe (ni se es) nada, experimentar el riguroso Poder que nos tiene atrapados. Este primer saber no deberá olvidarse nunca, so pena de caídas terribles.

Como consuelo, entre lágrimas (el Elefante y Saturno, símbolos del dolor del primer aprendizaje) aceptamos nuestra propia valía, ya que Alguien parece querernos así, tan irrenunciablemente. Andrés Neher diría: se toma conciencia de la imperiosa voluntad divina que sólo nos pide colaborar con ella.

Carta a todos mis Enemigos.

Estimado enemigo:
Te sorprenderá que escriba estas letras y mas aun cuando te diga con la intención de darte las gracias, pues no te puedes imaginar la cantidad de cosas que he aprendido de ti y quiero agradecertelo.
Con tu Envidia hacia mi me has enseñado a no tener envidia de nadie, a que me conforme con lo que tengo. Con tu Odio he aprendido a amar a los demás. Puedo asegurarte que se esta muy feliz así, en serio. Además he visto los efectos que la envidia y odio generan al cabo de los años en las personas que los padecen, y sinceramente, no quisiera acabar así.
Jamas me lo pusiste fácil, y te lo agradezco triplemente, porque así me has hecho mas fuerte, me has enseñado que no se consigue nada sin esfuerzo. Sin tu proponértelo has logrado que aspire a convertirme no tanto en un hombre de éxito, lo cual es algo fugaz y pasajero, sino en un hombre de valor, que es algo mucha mas importante e imperecedero, cosa que estoy descubriendo con el paso de los años.
A pesar de ti y de otras personas como tu, aquí estoy, pues me has enseñado el valor de la lucha diaria. Y eso es de agradecer. Además con tus continuos intentos de desacreditarme, has logrado que vea la luz, has conseguido que respete a los demás, me has enseñado a no desacreditar a nadie y sobre todo a tener claro que si bien es cierto que cuenta la opinión de los demás lo que mas ha de contar es lo que uno mismo piense de si.
Con tu soberbia me has enseñado la luz de la humildad. Y fundamentalmente también he aprendido a distinguir amigos de enemigos y de conocidos, porque te digo que,por mas astuto que uno sea, al que es Enemigo se le ve el corazón en los labios.
Pero lo que mas te agradezco es la Fidelidad de tu enemistad. Se que es una enemistad sincera, sin mezcla de traición por eso prefiero tu compañía antes que la palmadita del traidor que se pone la mascara de amigo, para luego traicionarte por la espalda. Tu al menos te has atrevido a dar la cara quieran los dioses guardarnos, a ti y a mi, de Enemigos Ocultos que hacen Juicios precipitados y hacen mucho pero mucho más daño.
Y desde luego también prefiero tu compañía mucho antes que a los carroñeros que no sienten, y que se limitan a estar todo el día viendo como caen las cabezas de los demás, igual que hacían muchas mujeres en el París de la Revolución, cuando se sentaban a hacer punto esperando que el Verdugo hiciera correr la guillotina.
Termino ya. No pienso Vengarme de ti, lo tengo claro, no merece la pena, de modo que tranquilos, le dejo ese cometido a Dios y a la Vida. Los Dioses te guarden y a mi no me Olviden.

Saludos
Cornelivs.   
           

Entrevista con Dios


-Pasa, me dijo Dios

-Con que quieres entrevistarme...?

-Bueno,le contesté, si es que tienes tiempo (se sonríe por entre la barba)

-Mi tiempo se llama eternidad y alcanza para todo -me dijo-

-¿Qué pregunta vas a hacerme?

-Ninguna nueva ni difícil para tí, por ejemplo:

¿qué es lo que más te divierte de los hombres?

-Que se aburren de ser niños por la prisa de crecer y luego suspiran por regresar a ser niños.

Porque primero pierden la salud para tener dinero y enseguida pierden el dinero para recuperar la salud.

Que por pensar ansiosamente en el futuro descuidan su hora actual con lo que ni viven el presente ni el futuro.

Que viven como si no fueran a morirse y se mueren como si no hubiesen vivido...

con los ojos llenos de lágrimas y la voz entre cortada dejó de hablar.

Sus manos toman fuertemente las mías y seguimos en silencio.

Después de un largo tiempo y para cortar el clima, le dije:

"Me dejas hacerte otra pregunta?"


No me respondió con palabras, sino sólo con su tierna mirada.

- Como padre, qué es lo que le pedirías a tus hijos?".

"Que aprendan, que no pueden hacer que alguien los ame. Lo que sí pueden es dejarse amar.

Que aprendan, que toma años construir la confianza, y sólo segundos para destruirla.

Que lo más valioso no es lo que tienen en sus vidas, sino a quien tienen en sus vidas.

Que aprendan, que no es bueno compararse con los demás, pues siempre habrá alguien mejor o peor que ellos.

Que "rico" no es el que más tiene, sino el que menos necesita.

Que aprendan, que deben controlar sus actitudes, o sus actitudes los controlarán.

Que aprendan, que a perdonar se aprende practicando.

Que no siempre es suficiente ser perdonado por otros, algunas veces deben perdonarse a si mismos.

Que aprendan, que son dueños de lo que callan y esclavos de lo que dicen.

Que de lo que siembran, cosechan, si siembran chismes cosecharán intrigas, si siembran amor cosecharán felicidad.

Que aprendan, que la verdadera felicidad no es lograr sus metas sino aprender a ser feliz con lo que tienen.

Que aprendan, que la felicidad no es cuestión de suerte sino producto de sus decisiones.

Ellos deciden ser felices con lo que son y tienen, o morir de envidia y celos por lo que les falta y carecen.

Que dos personas pueden mirar una misma cosa y ver algo totalmente diferente.

Que sin importar las consecuencias, aquellos que son honestos consigo mismos llegan lejos en la vida.

Que retener a la fuerza a las personas que aman, las aleja más rápidamente de ellos y el dejarlas ir, las deja para siempre a su lado.

Que nunca harán nada tan grande para que Dios los ame más, ni nada tan malo para que los ame menos. Simplemente los amo, a pesar de sus conductas.

Que aprendan, que la distancia más lejos que pueden estar de Mí es la distancia de una simple oración...." Y así, en un encuentro profundo, tomados de las manos, continuamos en silencio.


Anónimo

sábado, 16 de octubre de 2010

Pienso luego existo....


Es infinitamente más bello dejarse engañar diez veces que perder una vez la fe en la humanidad. Heinrich Zschokke. Novelista suizo.

Es intentando lo imposible como se realiza todo lo posible. Henri Barbusse. Novelista francés.

Es locura manifiesta vivir precariamente para poder morir rico. Juvenal Decimus Iunius. Poeta latino.

Es maravilloso ser importante, pero es más importante ser maravilloso. Milton Richman. Periodista EE.UU.

Es más difícil mantener la admiración que crearla. Joseph Sanial-Dubay. Escritor francés.

Es fácil hacerse admirar cuando se permanece inaccesible. André Maurois ( Émile Herzog ). Escritor francés.
 
Es increíble la fuerza que el alma puede infundir al cuerpo. Fray Enrique Domingo Lacordaire. Dominico francés.

Lo admirable es que el hombre siga luchando y creando belleza en medio de un mundo bárbaro y hostil.

Dios existe, pero a veces duerme: sus pesadillas son nuestra existencia.
 
La vida es tan corta y el oficio de vivir tan difícil, que cuando uno empieza a aprenderlo, ya hay que morirse.
 
Cualquiera puede enfadarse, eso es algo muy sencillo. Pero enfadarse con la persona adecuada, en el grado exacto, en el momento oportuno, con el propósito justo y del modo correcto, eso, ciertamente, no resulta tan sencillo.
 
Los tiranos se rodean de hombres malos porque les gusta ser adulados y ningún hombre de espíritu elevado les adulará.
 
La verdadera felicidad consiste en hacer el bien.
 
El amor y el deseo son las alas del espíritu de las grandes hazañas.
 
El hombre más feliz del mundo es aquel que sepa reconocer los méritos de los demás y pueda alegrarse del bien ajeno como si fuera propio.
 
El único hombre que no se equivoca es el que nunca hace nada.
 
Yo amo a aquel que desea lo imposible.
 
¡Como te pareces al agua, alma del hombre! ¡Como te pareces al viento, destino del hombre!
 
El comportamiento es un espejo en el que cada uno muestra su imagen.
 
Toda palabra dicha despierta una idea contraria.
 
Los pecados escriben la historia, el bien es silencioso.
 
Se tiende a poner palabras allí donde faltan las ideas.
 
Si no pretendiéramos saber todo con tanta exactitud puede que conociéramos mejor las cosas.
 
¿Qué cosa más grande que tener a alguien con quien te atrevas a hablar como contigo mismo?
 
La verdad se corrompe tanto con la mentira como con el silencio.
 
Cuando mejor es uno, tanto más difícilmente llega a sospechar de la maldad de los otros.
 
Los hombres son como los vinos: la edad agria los malos y mejora los buenos.
 
Si hacemos el bien por interés, seremos astutos, pero nunca buenos.
 
Estos son malos tiempos. Los hijos han dejado de obedecer a sus padres y todo el mundo escribe libros.
 
La falsedad está tan cercana a la verdad que el hombre prudente no debe situarse en terreno resbaladizo.
 
En cuanto a la adversidad, difícilmente la soportarías si no tuvieras un amigo que sufriese por ti más que tu mismo.
 
Mi conciencia tiene para mí más peso que la opinión de todo el mundo.
 
Nada resulta más atractivo en un hombre que su cortesía, su paciencia y su tolerancia.
 
De hombres es equivocarse; de locos persistir en el error.
 
Todas las cosas fingidas caen como flores marchitas, porque ninguna simulación puede durar largo tiempo.

Un hogar sin libros es como un cuerpo sin alma.
 
Las enemistades ocultas y silenciosas, son peores que las abiertas y declaradas.
 
Son siempre más sinceras las cosas que decimos cuando el ánimo se siente airado que cuando está tranquilo.
 
Hay que atender no sólo a lo que cada cual dice, sino a lo que siente y al motivo porque lo siente.
 
Quien contempla a un verdadero amigo, es como si contemplara a otro ejemplar de sí mismo.
 
No hay cosa que los humanos traten de conservar tanto, ni que administren tan mal, como su propia vida.
 
La sola idea de que una cosa cruel pueda ser útil es ya de por sí inmoral.

viernes, 15 de octubre de 2010

Fernando Pessoa, genio.

El libro del desasosiego (fragmento)

" Pedí tan poco a la vida y ese mismo poco la vida me lo negó. un haz de parte del sol, un campo próximo, un poco de sosiego con un poco de pan, no pesarme mucho el saber que existo, y no exigir nada de los otros ni ellos nada de mí. esto mismo me fue negado, como quien niega la limosna no por falta de buena alma, sino por tener que desabrocharse la chaqueta. Escribo, triste, en mi cuarto tranquilo, solo como siempre yo he estado, solo como siempre estaré. y pienso si mi voz, aparentemente tan poca cosa, no encarna la sustancia de millares de voces, el hambre de decirse de millares de vidas, la paciencia de millones de almas sometidas como la mía al destino cotidiano, al sueño inútil, a la esperanza sin vestigios. en estos momentos mi corazón late más alto por mi conciencia de él. vivo más porque vivo mayor. Siento en mi persona una fuerza religiosa, una especie de oración, un símil de clamor. pero mi reacción contra mi desciende desde mi inteligencia... me veo en el cuarto piso de la rua dos douradores, me ayudo con sueño; miro, sobre el papel medio escrito, la vida sana sin belleza y el cigarro barato que apurándolo extiendo sobre el secante viejo. ¡yo, aquí, en este cuarto piso, interpelando a la vida!, ¡diciendo lo que las almas sienten!, ¡haciendo prosa como los genios y los célebres! ¡yo, aquí, así...! (...)

El mundo es de quien no siente. La condición esencial para ser un hombre práctico es la ausencia de sensibilidad. La cualidad principal en la práctica de la vida es aquella cualidad que conduce a la acción, esto es, la voluntad. Ahora bien, hay dos cosas que estorban a la acción –la sensibilidad y el pensamiento analítico, que no es, a fin de cuentas, otra cosa que el pensamiento con sensibilidad. Toda acción es, por naturaleza, la proyección de la personalidad sobre el mundo exterior, y como el mundo exterior está en buena y en su principal parte compuesto por seres humanos, se deduce que esa proyección de la personalidad consiste esencialmente en atravesarnos en el camino ajeno, en estorbar, herir o destrozar a los demás, según nuestra manera de actuar. Para actuar es necesario, por tanto, que no nos figuremos con facilidad las personalidades ajenas, sus penas y alegrías. Quien simpatiza, se detiene. El hombre de acción considera el mundo exterior como compuesto exclusivamente de materia inerte –inerte en sí misma, como una piedra sobre la que se pasa o a la que se aparta del camino; o inerte como un ser humano que, por no poder oponerle resistencia, tanto da que sea hombre o piedra, pues, como a la piedra, o se le apartó o se le pasó por encima. El máximo ejemplo de hombre práctico, por reunir la extrema concentración de la acción junto con su importancia extrema, es la del estratega. Toda la vida es guerra, y la batalla es, pues, la síntesis de la vida. Ahora bien, el estratega es un hombre que juega con vidas como el jugador de ajedrez juega con las piezas del juego. ¿Qué sería del estratega si pensara que cada lance de su juego lleva la noche a mil hogares y el dolor a tres mil corazones? ¿Qué sería del mundo si fuéramos humanos? Si el hombre sintiera de verdad, no habría civilización. El arte sirve de fuga hacia la sensibilidad que la acción tuvo que olvidar. "
 
Yo creo que la verdad es perfecta para las matemáticas, la química, la filosofía, pero no para la vida. En la vida, la ilusión, la imaginación, el deseo, la esperanza cuentan más (Sábato). Los poetas tienen cien veces mejor sentido que los filósofos. Buscando la belleza encuentran más verdad que ellos (Joubert). Es la emoción la que nos acerca a la realidad, que es infinita y diversa (Antonio López). Verdad son los sueños mientras duran; pero, ¿qué es vivir sin soñar? (Tennyson).


lunes, 11 de octubre de 2010

La Cárcel de Jesús Zárate

Antonio es nombre de decadentes cadencias latinas. Esta dualidad me desvincula de las limitaciones espirituales de una raza y de un pueblo y me convierte en lo que efectivamente quiero ser: una parte insignificante pero sustancial de la humanidad.
A pesar del numero con que aquí me han marcado me queda todavía una tabla de salvación, puesto que me queda el refugio intimo de mi nombre, para conservar la certidumbre de que sigo perteneciendo al genero humano.
El verso exige un don de profecía cósmica del que yo carezco. La novela es un espejo en un camino, como dijo Stendhal, y en la cárcel no hay espejo ni camino.
El Diario es el instrumento de expresión mas honesto porque es el único que desde el principio se sabe que no es sincero. No pretende adivinar, como el verso, ni colabora en la locura como la novela, ni aspira a suplantar la verdad como el teatro, ni se maquilla el rostro como las memorias, ni posa de pedante como el ensayo.  Entre todos ellos el diario es la manera mas inofensiva de mentir.

Además siendo la cárcel tan verdadera y tan falsa como la misma Literatura, el Diario es por excelencia un género literario para presos. No es muy exigente que digamos.
No impone pensar sino llenar con palabras la soledad y el silencio.
El estúpido letargo del encierro se rompió por un tiempo con la perspectiva luminosa del milagro.
Yo volvía a ser un hombre y no cualquier hombre sino un ser atraído a lo inexplicable por el hilo maravilloso de la fantasía.
Un tal Stroud se hizo famoso criando canarios que son un símbolo de la libertad.
Por un tiempo no pude dejar de pensar que detrás de todo el misterio del hombre hay siempre una rata que se oculta y que salta.
La rata es un animal acorralado. La rata es como yo. En la zoología social mi solidaridad con ella proviene de que la rata es también un ser perseguido. Tenemos un vinculo recóndito. Somos de la raza de los que huyen, del grupo de los que caen en trampas, de la especie de los que son cazados, de los que no deben vivir.
Un naturalista italiano dijo que la flor es la menstruación de la planta. Supongo que para un industrial francés la flor es un aroma subdesarrollado.
Hay algo que me irrita mas que una ofensa y es que no quede constancia del dolor que me causa.
En el monótono horario de la prisión en el que la presencia de una rata llega a convertirse en tema esencial de meditacion y en sensible inquietud del espíritu, no hay nada tan pesado como esto.
Levantarse y tener que acostarse en el acto implica la mas cruel de las torturas.
En la cárcel el insomnio es el sueño y el sueño es la agonía.
En la biblia se habla de un patriarca que "vivía lleno de días". Yo vivo lleno de noches, con mi sueño despierto acostado en la noche larga de la cárcel.
En la cárcel no solo duermen los hombres. En este charco de agua sucia el tiempo duerme también como un pez clavado en el anzuelo del cansancio y del olvido.
El pintor había logrado dar a aquellos ojos un fulgor que tenía el oficio de interrogarme y vigilarme.
A mi solo me quedaron las espadas de una guerra que no me pertenecía.
En una obra llamada "La Comedia de la Justicia" decía que en una cárcel un hombre espera la decisión de un Juez. En el séptimo mes cuando ya el prisionero ha perdido toda esperanza, viene a consolarlo la noticia de que el juez esta preso con él, en la misma cárcel.
Mister Alba cree que es un ser extraordinario porque en la cárcel no le ha dado reumatismo. Con el mismo criterio Sócrates llamaba alegría al acto de que le quitaras los grillos o esposas.
A mister Alba le gusta la literatura que precede al préstamo no el provecho posterior.
Junto al escritorio donde mi padre trabajaba, estaba colgado un Cristo de marfil. Era una hermosa pieza, sin mucho valor artístico, pero nutrida de una conmovedora alegoría espiritual.
Ante mis ojos, la sangre de las esposas se elevo de pronto hasta la sangre de las sienes de Cristo, y aquellas dos sangres, la sangre impura de los hombres, la sangre apasionada de Cristo, se fundieron para mi en un solo chorro sangriento de dolor.Aquel fenomeno a la vez que purifico mi admiracion por Cristo, me dejo transido de espanto por las esposas.

Resulta curioso y aleccionador que el símbolo del cristianismo sea un símbolo de suplicio, es decir, un instrumento de prisión. Hasta el Monte de los Olivos, Jesús aparece como el apóstol egregio  de la caridad universal. Se necesita que lo pongan preso, que le apliquen el injusto castigo, que lo sacrifiquen en la cruz, que lo conviertan en víctima, para que se consolide definitivamente su condición de redentor del genero humano.
Él definió muy bien la cárcel cuando dijo que el día en que los hombres callen, gritarán las piedras. Los presos son hombres que callan. La cárcel son piedras que gritan.
En la oficina de mi padre Cristo se retorcía de dolor, en la encarnación de marfil, y no podía pensarse bajo la presión del estremecimiento que su martirio suscitaba, que aquella ficción pudiera confundirse con la manifestación visible de la misericordia divina. Tardé mucho tiempo en descubrir porqué.
La razón consistía en que Cristo no tenía escape, incrustado en el marfil, uncido a la cruz. La razón era que la cara atormentada de Cristo se convertía en mí en el rostro de la tortura humana. Un día acabé por ver todo claro. En Cristo, Dios estaba preso.
El descubrimiento me aterró pero a la vez me lleno de serena confianza en la verdad. Desde entonces Cristo representa para mí la figura de todos los hombres que están presos. Durante mucho tiempo me ha conmovido esta relación irreverente, pero purificadora.
Todas esas asociaciones son las que me han llevado a pensar después en lo que Jesucristo significa. Jesucristo significa que el prisionero no está solo. En el orden espiritual, para mi Jesucristo significa que soy fuerte. Con él somos dos. En la cárcel, sin embargo, sigo viéndolo agonizando, sigo viéndolo preso. Jesucristo esta preso porque está conmigo.
Buscar Justicia en el Código penal es como buscar humanidad en una lista telefónica.
Buscar justicia en el Código Penal es una estadística de crímenes adulterada por la honradez de los hombres que no los han cometido. Es como si las Vírgenes escribieran tratados de dignidad para aleccionar a las que no lo son. Los Códigos penales debieran escribirlos los presos.
Leer Códigos es un buen ejercicio para la inteligencia. Un escritor leía el código civil para perfeccionar el estilo. Yo leo el código penal para dañarlo.
Cervantes indicaba que la libertad es el camino. Hegel pensaba que la libertad es la elección. Nietzsche proclamaba que la libertad es la jerarquía. Clemenceau arengaba que la libertad es el deber. Unamuno conjeturaba que la libertad es el azar.
Para Epicteto, que era filosofo, la libertad era la sabiduría, para Freud, que era un soñador, la libertad era el sueño, para D'Annunzio, que era un poeta, la libertad era la victoria.