sábado, 19 de marzo de 2011

Mercedes Milá, la mejor Periodista española y el mejor ser humano también

El Derecho de un Emigrante.

Vivo en un pueblo de cientos de habitantes donde un emigrante es solo una estadística mas donde descubrí que hablar de mas o mas bien decir la verdad esta prohibido por eso ahora pretenden lincharme, hace unos años tuve un hijo cuyo padre no quería reconocerlo pedí ayuda mas de una vez a quien correspondía pero mi ruego nunca fue escuchado, comprendí entonces que el peso de un nombre de muchos millones valía mas que mi ruego de justicia.
Desistí por un tiempo de golpear a las puertas equivocadas, mi embarazo fue molesto y de alto riesgo nunca recibí ayuda por mas que la pedí, pase casi dos semanas en el hospital con preclancia una enfermedad en la que la tensión se eleva al nivel máximo.
Era emigrante estaba sola y sin ayuda de nadie a mi habitación jamas fue un trabajador social es decir si yo moría mi hijo quedaría en total abandono en ese momento prestaron oído sordos a mis ruegos, ni siquiera fueron capaces de indicarme que existían abogados gratuitos y ayuda para las madres solteras y solas en alguna parte, nadie me presto la mas mínima atención en este lugar donde ahora estoy en el punto de mira porque a algunos no les gusto lo que dije e imagino tienen sed de venganza, dije que los servicios que prestan son nulos o al menos lo fueron en mi caso.
Una mujer en los servicios sociales me dijo que mi hijo no tenía derecho a ir al colegio ni a que lo visite el medico porque en ese momento tenia un conflicto legal de paternidad y a parte de la manera déspota con la que me trato no me hizo ningún caso.
Como emigrante tengo derecho a dar mi punto de vista pero como emigrante también aconsejo no hacerlo a veces es mejor callar y no vivir el infierno al que he estado expuesta durante estos últimos meses.
Creo que los emigrantes tenemos derechos y obligaciones por cumplir y hacer cumplir, no debemos permitir que abusen de nuestra posición, o a veces ignorancia debemos luchar para que se respeten nuestros derechos y no se nos trate con la punta del pie, somos seres humanos y como tal merecemos respeto y tener una vida digna, que el desprecio de los que se sienten poderosos o superiores no nos amedrente, actuemos con dignidad para que se nos valore y respete.
En septiembre del 2009 en un acto desesperado y como ultima alternativa a un problema para el que no hallaba solución decidí escribir a un programa de la tv aunque resulte inverosímil mas directamente a quien lo presenta MERCEDES MILA a raíz de esa carta el caso de mi hijo que llevaba ya unos cuantos años sin resolverse milagrosamente se resolvió ya en noviembre del mismo año tenía la primera parte del caso de PATERNIDAD resuelto y en Septiembre de 2010 la resolución a favor estaba en mis manos, es decir jamas tendré como agradecer a esa señora su buena voluntad y predisposición para ayudarme. Fueron largos meses de llanto y espera gracias a ello he atravesado muchos inconvenientes que el equipo correspondiente no pudo resolver por mas que se los pedí hoy he visto una frase precisamente en el blog de Mercedes que me ha encantado:

Tengo una amiga que es trabajadora social. Es un oficio para el que no todos valdríamos. Está siempre en contacto con personas que necesitan ayuda aunque muchas veces no lo reconozcan.

Yo necesite ayuda y nadie me la dio lo contrario de esta historia, ironias de la vida...
Eso es verdad no todos están capacitados para un trabajo que requiere corazón y cuidado cosas que sigo insistiendo les falto a quienes una y otra vez pedí ayuda, cuando se tiene vocación para una carrera es solo entonces que se entrega el alma. Me he rehusado a volver a ese sitio donde me trataron tan mal y por mas cartas que lleguen no pienso ir nadie me obliga, mi hijo esta bien cuidado, asiste al colegio , cumplo mis obligaciones respetando a todo el mundo es mucho pedir tan solo un poco de respeto.
Estoy casi segura que esta gente al igual que el padre de mi hijo con quien he decidido mantener un trato cordial por el bien de nuestro hijo, estoy segura que leen este blog y solo os pido me dejen en paz no quiero vuestra ayuda porque cuando los necesite me dieron con la puerta en la cara, ya saboree vuestro desprecio y fue realmente vergonzosa vuestra actuación, gracias a Dios encontré una puerta abierta y al fin el caso de mi hijo se tomo en serio y se hizo justicia.
Después de muchos años, cientos de excusas y entrevistas vanas con ustedes que deben servir a la sociedad o eso dicen, no alcance lo que con una carta y en menos de un año logre de una Periodista que se dedica a ayudar sin tener el titulo de trabajadora social solo de ser humano y es la mas grande que en España conozco.
Solo les ruego dejen de fastidiarme, hostigarme y ayuden a quienes ustedes quieran y ojala mi caso les sirva para que la próxima vez que alguien les golpee la puerta primero escuchen y luego den el portazo y que no valgan el dinero sino vuestra buena voluntad.
Trabajador Social imagino que significa ayudar al prójimo a quien mas lo necesita, a quien se encuentra en un caso desesperado como en el que yo estaba, utilizar un poco el corazón aunque conmigo nadie lo tuvo.
Me ha gustado este POST hay que aprender de vez en cuando de los mas grandes las buenas lecciones que nos enseña la vida...

14 Marzo 2011 a las 13:32 por Mercedes

Solo quería leer

Esta es la historia de una sorpresa.
Tengo una amiga que es trabajadora social. Es un oficio para el que no todos valdríamos. Está siempre en contacto con personas que necesitan ayuda aunque muchas veces no lo reconozcan. Personas que han descarrilado por enfermedad del cuerpo o del alma. Sus familias hacen lo que pueden hasta que tiran la toalla: ahí está mi amiga y la gente como ella. Que este trabajo esté tan profesionalizado es un inmenso avance en nuestra sociedad. No hay caridad, hay justicia.
Mi amiga además, tiene unos ojos que lo ven todo, hasta lo traspuesto. Ayer me mandó esta foto con este texto:
“Muy chula iba yo, pensando que iba a hacer la obra social del mes, me encontré a esta señora, me pareció una imagen única, me acerqué, y le dije que si quería la llevaba al albergue con el que nosotros trabajamos donde le darían de comer. Me miró y sólo me dijo: NO QUIERO COMER, SÓLO QUIERO LEER.
Ni una palabra más. Le hice la foto, y me fui por donde había venido…”

Poco puedo añadir; esta mujer es la dignidad misma, le pase lo que le pase.
Leer, ese alimento tantas veces superior a la comida misma.